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Edición '07

Septiembre de 2007

Un año más, la gran familia formada por los socios del Club DIR se reunió el pasado mes de septiembre con motivo de las “XVIII Jornadas Profesionales”. De nuevo el aeropuerto de Barajas fue el escenario de tan anhelado reencuentro y punto de salida para emprender el viaje rumbo a la antigua ciudad Bizancio.

En esta ocasión el grupo estuvo formado por un total 26 socios y  8 compañeros de BASF.

Una vez en Estambul tuvo lugar una intensa y fructífera reunión, en la que personal de BASF Construction Chemicals España S.L., hizo un resumen del último año y motivó a los socios para continuar formando ese gran equipo que desde hace algo más de 20 años funciona y mantiene unidas a ambas partes.

Las visitas a la ciudad siempre acompañadas de una guía, acercaron a los socios a la cultura, folclore, gastronomía, arquitectura y religión de la antigua Bizancio, Constantinopla y actual Estambul.

Las visitas más destacadas realizadas durante su estancia en la ciudad fueron las efectuadas a la Basílica de Santa Sofía con los impresionantes mosaicos hoy en día convertida en museo, la Mezquita Azúl o del Sultán Ahmed, destacada por sus mosáicos azules que crean una atmósfera especial e irrepetible. La Basílica Cisterna Yerebatan Sarayi (s. VI) con 336 columnas, la iluminación y la música clásica hizo gozar a los socios allí presentes.

Sentados a varios metros bajo el nivel de la calle en una cisterna bizantina del s. IX, a orillas del Bósforo, en el Restaurante más “fashion” de la ciudad o en una sala dentro del Hotel más lujoso de la Estambul, los socios se deleitaron con los manjares típicos de la gastronomía turca y degustaron la dulce repostería en varias ocasiones.

En la antigua estación Orient Espress, los asociados tuvieron la oportunidad de escuchar la música Mevlana y de asistir a un espectáculo de Derviches Danzantes, los cuales con sus giros hechizaron algunas de las miradas.

En exclusiva y como colofón, una bella bailarina de la danza del vientre cerró una magnífica velada en la cena de clausura.

Estas “XVIII Jornadas Profesionales” han logrado que los asociados hayan quedado asombrados con la arquitectura de mezquitas y palacios y hayan conocido un lugar al que algunos seguramente volverán

Gracias a este viaje se ha conseguido que los asistentes hayan hecho una pausa en sus trabajos y hayan podido relajarse navegando por las tranquilas aguas del Bósforo, incluso los más osados se dejaron invadir por la cultura autóctona probando el famoso “hamman” sintiéndose casi como verdaderos sultanes.

De nuevo ha sido el reencuentro entre esta gran familia, su amistad, y sus experiencias vividas durante el último año, lo que han conseguido que una vez más este viaje haya sido “especial”.

Todavía no se conoce el destino de las próximas Jornadas Profesionales, pero cualquier destino será inolvidable…. y de nuevo quedarán reflejadas sus sonrisas en las fotos que con cariño se intercambian e inmortalizan año tras año el espíritu de la Asociación.